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Y después del aumento de pecho ¿qué? (Revista Mía)

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El aumento de pecho, la operación más demandada

El aumento de pecho es la operación de cirugía estética más demandada por las españolas de menos de 30 años. Lo que desean es verse bien para sentirse mejor consigo mismas pero sin exageraciones; buscan un cuerpo armónico más que un tamaño desmedido. Pero ¿qué ocurre después de pasar por el quirófano? ¿Se acostumbran pronto a su nueva imagen? ¿Y los demás? Sara Rodriguez, una chica de 24 años que acaba de someterse a esta intervención nos lo cuenta.

Testimonio de una paciente antes y después del aumento de pecho

Hay quien sueña con una casa estupenda; otros, con conseguir el trabajo de su vida, y también existen los que darian todo por conocer a su idolo. Pero cada vez son más los que buscan un tipo distinto de sueño, al alcance de cualquiera que tenga en su cuenta corriente entre 4.000 y 7.500 euros: acabar con sus complejos pasando por el quirófano. Sara Rodriguez, una camarera de 24 años es una de esas personas. hace unas semanas tomó la decisión de aumentar el tamaño de su pecho. Estas son sus inquietudes antes y, sobre todo, después de la operación en Clínicas Mato Ansorena.

Antes de la operación de aumento pecho

Mide 1,70 cms y tien una talla 38.

Para muchos, estos datos indicarian pocos complejos. Pero lo que precisamente desea Sara con la operación es acabar con ellos. “Desde que tenia 15 años, no me he sentido a gusto con mi cuerpo. Y lo peor es que esta sensación ha ido a más con el tiempo. Hace 3 años que no piso una piscina porque me da mucha vergüenza ponerme en biquini, parezco una niña”, cuenta el primer dia que la entrevistamos.

El verano no es el único momento del año en que piensa en operarse. Según ella, su complejo afecta a su dia a dia en muchas facetas de su vida. “Cuando voy a comprarme ropa, me veo mal con todo porque no estoy proporcionada. He llegado a coser cazuelas a mis sujetadores – y eso que todos tienen relleno – para verme mejor, pero no es la solución.

Y luego están las relaciones de pareja. Mi anterior novio no queria que me operara, y después de dejarlo con él me veia incapaz de iniciar una nueva relación y de pasar por el momento en que me vieran como soy. Finalmente, hace poco empecé con un chico que, aunque dice que me ve muy bien, respeta mi decisión. Son nueve años de no estar a gusto con mi cuerpo y tengo muy claro que no quiero seguir asi”, nos explica.

Sus familiares e incluso algunos amigos, han intentado quitarle la idea de la cabeza, pero ella está decidida. “Mis padres decian que no tenia necesidad de pasar por un quirófano. Ahora empiezan a verlo mejor porque, desde que sé que me opero, estoy mucho más contenta. En cuanto a mi grupo de amigos ha habido de todo, pero si me he encontrado con algunos que dicen que voy a perder mi personalidad. No creo que sea asi. Simplemente quiero verme bien, sentirme a gusto conmigo misma, y creo que con la operación acabaré con mis complejos”.

A pesar de sus ansias de operarse, también ha sopesado cieros riesgos. Y reconoce que hay cosas que la inquietan. Por ejemplo, pasar por un quirófano, ya que nunca antes ha tenido que hacerlo; o despertarse de la anestesia, mirarse en el espejo y no hacerse a su propia figura. “Supongo que todos tenemos algunos miedos pero la verdad es que el doctor Mato Ansorena me ha dado mucha confianza y hoy, a sólo un dia de la operación, estoy mucho más contenta y animada que preocupada”.

Después de la operación de aumento de pecho

300cc en cada seno de Sara han obrado un cambio importante en su vida, según cuenta ella misma tras la intervención. Hace sólo unas semanas que pasó por la clinica pero le parece que esos centimetros cúbicos de más llevan toda la vida ahi.

“Estoy encantada”, dice riendo. ¿Lo primero que hizo tras salir del hospital? Ir muy orgullosa a comprar sujetadores. “Iba como una loca, probándome todo lo que veia. No puedo explicar lo que es eso para mi. Igual que no tener que mirar para otro lado cuando entro en una tienda y veo vestidos “palabra de honor” o camisetas con escote. Los complejos se van de un plumazo. Aunque no es temporada de piscinas ¡estoy por ir una climatizada!”. No tendrá efectos secundarios. Incluso podrá dar el pecho si algún dia tiene hijos, y quiere hacerlo.

Asegura que ni siquiera ha sufrido molestia alguna tras la operación. Al dia siguiente estaba haciendo vida normal. Y cómo el Dr. Mato no venda tras la operación, pude mirarme al espejo enseguida. Me daba miedo que parecieran dos balcones o que los implantes estuviera demasiado altos, pero en cuanto me vi suspiré tranquila. El resultado es muy natural, no creo que nadie que no me conozca de antes note nada. Aunque el cambio mayor ha sido en la parte animica: me veo muy bien, con más autoestima, más segura de mi misma. Y, si antes no podia mirarme al espejo cuando iba a ducharme, ahora puedo tirarme tres horas contemplando mi imagen sin reparos”, dice sonriendo.

Aun asi, durante los primeros dias tuvo alguna duda. “Primero pensaba que a lo mejor me deberia haber puesto más, luego menos… Pero la verdad es que ahora mi pecho está acorde con mis caderas, es la medida perfecta. Y eso me dicen también quienes me han visto”, cuenta.

Las reacciones tras el aumento de pecho

A Sara le daba cierta vergüenza coincidir con sus compañeros de trabajo el primer dia que llegó con su nuevo aspecto.

Sin embargo, la respuesta fué positiva. “Tengo más trabajo, porque vienen más clientes a pedirme su consumición, o eso me parece a mi. Y también me he dado cuenta de que ahora me miran menos a los ojos. Pero estoy más que satisfecha, igual que mis padres.

En cuanto a mi novio, al verme más feliz está contento por mi, aunque dice que igualmente le gustaba antes. A él le daba mucho miedo la operación, y la verdad es que yo lo que temia era no gustarle después”.

Incluso los que no entendian que se operara, como una amiga suya, parace que ahora empiezan a comprenderla. Lo primero que exclamó mi amiga cuando me vió fue: ¡Madre mia!. decia que no pensaba que fuera a quedarme el pecho tan natural.

Eso es lo que más sorprende a todos, que los implantes no resulten artificiales.

Beatriz González – Revista MIA 

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