Salud y belleza - Madrid, Sevilla, Marbella
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Los españoles suspenden en alimentación, ¿qué pasa con la dieta?

Cuando viene el buen tiempo muchos de nosotros, en mayor o menor medida, nos proponemos empezar a cuidar nuestra alimentación. Pero, ¿sabemos cómo debemos hacerlo de forma correcta ?

Existen estudios que demuestran que 7 de cada 10 españoles consideran que se alimentan de forma correcta. Aunque, este estudio nos dice que el 70% no realiza las 5 comidas que se recomiendan al día y el 90% no hace el desayuno completo o bien no desayuna.

En la mayor parte de los casos, son las mujeres las que muestran unos mejores hábitos de nutrición que los hombres, sobre todo aquellas con hijos menores de 14 años. Habitualmente la falta de planificación es la causa mas frecuente de estos malos hábitos: el 82% de los hogares españoles improvisa el menú de cada semana o bien lo planifica con muy poca antelación. La conclusión: es que los españoles suspendemos en alimentación.

A continuación, os indicamos algunas pautas para llevar una dieta saludable:

1. Desayuno

El desayuno debe incluir 3 grupos de alimentos básicos: un lácteo (un vaso de leche, un yogur…), cereales (panecillo, tostadas, cereales integrales…) y una pieza de fruta o zumo natural.

2. Media mañana y merienda

De las cinco comidas recomendadas, la media mañana y la merienda son las grandes olvidadas. El 44% de los que desayunan no toman nada a media mañana y, por lo tanto, no ingieren ningún alimento durante 6 horas. ¿Los motivos? Un 48% de los que no toman nada a media mañana afirma que no lo hace porque no tiene el hábito, un 35% porque no tiene hambre y un 16% porque no tiene tiempo.

3. Hidratación

Se recomienda beber unos 8 vasos de agua al día, es decir entre 1,5 y 2 litros.

4. ¿Qué comemos?

Frutas y verduras: se recomiendan tres raciones / piezas diarias mínimo.
Legumbres: 2-4 raciones semanales
Carnes: 1 ración semanal de carne roja, 4-5 raciones de carne blanca.
Pescado: 4 raciones semanales

Unidad de Dieta y Nutrición en Clínicas Mato Ansorena

En Clínicas Mato Ansorena contamos con una Unidad especializada en Dieta y Nutrición que puede ayudarte a llevar una dieta y vida saludable.

Menopausia y Dieta - Madrid, Sevilla, Huelva
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Menopausia y Dieta

¿CóMenopausia y Dieta - Madrid, Sevilla, Huelvamo combatir los kilos durante la menopausia?

Los efectos de la menopausia son numerosos, tanto a nivel físico como emocional o psicológico. Posiblemente uno de los mayores trastornos para las mujeres, es el riesgo de aumentar su peso corporal, y es durante esta etapa cuando el riesgo a coger kilos no da tregua (las mujeres suelen engordar entre 5 y 10 kilos). Sin embargo, llevando a cabo una buena alimentación y realizando ejercicio físico, se podrá mantener la masa muscular y la grasa en niveles adecuados.

¿Por qué engordamos?

En el proceso de la perimenopausia, el cuerpo de la mujer produce menos cantidad de estrógeno y progesterona, que tiene como consecuencia un déficit de estas hormonas ligadas de forma directa con la tendencia a acumular grasa y a perder masa muscular.

Además, durante la menopausia, varios factores inciden en el aumento de peso:

  • Desorden endocrino: que favorece la pérdida de masa corporal, junto a una ralentización de la tasa metabólica y la disminución del metabolismo basal.
  • Perfil emocional: se impone una tendencia a la ansiedad y a la depresión, que pueden desencadenar en trastornos relacionados con la alimentación.

¿Qué no debe faltar en tu dieta?

Los alimentos ricos en Omega 3, que mejoran los niveles de inflamación celular, las conexiones neuronales y la circulación. Además, son perfectos para combatir la ansiedad y el insomnio. Los alimentos que tienen mayor concentración de Omega 3 son los pescados azules, las nueces y las espinacas.

Los alimentos ricos en vitamina B te ayudarán a conservar y mantener tu memoria, presente en las legumbres y los cereales integrales.

Los alimentos ricos en Vitamina D y en calcio te permitirán mantener la densidad ósea, ya que la pérdida de estrógenos durante la menopausia trae problemas en la absorción de este mineral en los huesos. Los lácteos, las almendras, el brócoli y las espinas son ricos en calcio.

Alimentos ricos en colina, que se encarga entre otras cosas, de regular el sistema nervioso cerebral. Está presente en los ajos, cebollas, berenjenas y cereales integrales.

Sumado a todo ello, la práctica de ejercicio físico te ayudará a mejorar la reparación celular, el funcionamiento mental, e incluso, a conciliar mejor el sueño. La hidratación antes, durante y después de hacer ejercicio es muy importante. No lo olvides, debes beber agua en pequeños sorbos y nunca practicarlo a temperaturas extremas para evitar pérdidas de minerales y electrolitos.

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Lo último: cirugia de aumento de pecho y abdominoplastia asociadas con una sola cicatriz (Vogue)

 Vogue – Marzo 2012 Descargar .pdf con reportaje original revista.

Alicia duran, decidida a recuperar su figura tras su tercer embarazo, detalla como se sometió a esta intervencion puntera.

“Siempre he sido delgada y con bastante pecho… hasta que fui madre. A mis 38 años , tengo una genética generosa, y sé que incluso parezco más joven. Sin embargo, hace poco menos de un año, tras tener a mi tercer hijo, no tuve más remedio que asumir que definitivamente habia perdido mi figura esbelta y fibrosa. Aunque vestida seguia estando resultona porque usaba mis argucias (iba siempre con faja, usaba sujetadores y bikinis con relleno), sin esas “trampas” ya no era, ni mucho menos, como antes. Mi pecho originalmente una talla 100, habia ido desapareciendo, literalmente, cada vez más tras cada lactancia. Y mi vientre dejó de ser plano para convertirse en una bola flácida, incómoda y antiestética. En definitiva, dejé de sentirme en mi cuerpo para sentirme atrapada en uno ajeno. Este sentimiento se inició después del primer embarazo, se agudizó tras el último parto, lo que me llevó a plantearme – esta vez realmente en serio- recurrir a la cirugia estética de aumento de pecho. Después de los dos primeros embarazos probé diversos tratamientos, pero ya no podia engañarme pensando que mi problema podia solucionarlo en una cabina estética o en el gym. Lo habia intentado todo: hice dietas y ejercicio para rebajar vientre; me gasté una fortuna en sesiones de mesoterapia, electroestimulación, plataforma vibratoria y radiofrecuencia; me aplicaba disciplinadamente cremas reductoras y reafirmantes sin obtener más que una cierta mejora en la apariencia de mi piel. Pero en mi caso eso no era suficiente, asi que me puse a investigar. Me pasé muchas horas delante del ordenador buceando en la red, pero terminaba confusa. Finalmente, y a través de unas amistades, decidi consultar con tres cirujanos de prestigio.”

“Finalmente decidi operarme vientre y pecho con el Dr. Mato Ansorena. Fué una cuestión de piel; hubo feeling desde el primer momento.

vogue-marzo-2012-2-aumento-de-pecho-senos-mamas-mamoplasia-abdominoplastia-madrid-sevilla-huelva

Me hizo sentir cómoda en la consulta y no me encontraba intimidada al plantearle mis dudas y temores. Tenia miedo al quirófano, a la anestesia, pero también a los resultados. Primero porque no terminaba de creer del todo que mi vientre- con un michelin colgante que no podia abarcar con toda mi mano- pudiese quedar igual al que tenia antes de mi primer embarazo y, por otro lado, porque, tras las cesáreas, comprobé que tengo tendencia a cicatrizar mal y a desarrollar queloides. Pero el Dr Mato Ansorena  me propuso una opción que ni siquiera se me hubiera pasado por la cabeza en la mejor de las fantasias: realizar la doble intervención pero con una sola incision en el abdomen. ¿Cómo? La idea, me explicó, era hacerme una abdominoplastia en la que me coserian la fascia muscular (la fina capa de tejido que cubre los músculos) a izquierda y derecha del ombligo y de arriba hacia abajo, como si fueran las pinzas de un pantalón; después esitrarian la tripa reconstruyendo un ombligo nuevo y cortarian la piel que sobrara. Hasta ahi lo que ya sabia, por mis indagaciones en internet. El siguiente paso, sin embargo , consistia, en vez de hacer incisiones en el pecho para introducir los implantes, en introducirlos desde el abdomen, aprovechando que ya estaba abierta por esa zona. Por ahi harian pasar las prótesis hasta el bolsillo mamario, por debajo del músculo para lograr la naturalidad que yo queria.”

Lo último: cirugia de aumento de pecho y abdominoplastia asociadas con una sola cicatriz.

¿De verdad se podia hacer eso? ¿Por qué, entonces, no es algo que se haga habitualmente si con ello la mujer se ahorra una cicatriz en el pecho?

“Esta no es la via habitual- me dijo el doctor Mato- porque el trayecto hasta llegar a la mama es más largo y mucho más complicado.

Hay que pasar la barrera anatómica- el surco submamario- que es fundamental dejar bien suturado. Si no se cierra bien el bolsillo con puntos de sujeción adicionales se corre el riesgo de que caiga la prótesis. En definitiva- añadió- ésta es una buena solución en casos como el tuyo, en los que la paciente, además de un aumento de mama, desea corregir cicatrices feas de una operación previa- de vesicula, colon, cesárea- o quieren también realizarse una abdominoplastia. Es una alternativa más en cirugias asociadas porque la paciente se evita dos cicatrices”. Pero también es cierto que es un tipo de intervención más laboriosa y complicada, que requiere mucha pericia, mimo y experiencia.

Propuesta aceptada. Pero no queria que quedase nada en el aire, y prácticamente someti al Dr. Mato a un tercer grado sobre tamaños y tipos de prótesis.

Realmente me obsesionaba mucho que el resultado no fuese natural. Queria recuperar la tersura y turgencia perdidas. En cuanto al tamaño, volver a la talla 100 de mi juventud no era tanto una prioridad. De hecho de adolescente llegué a tener incluso complejo de mucho pecho. Con esta intervención no buscaba ni ser la más sexy ni presumir de un escote voluptuoso. No va con mi forma de ser. Sin embargo, el Dr. Mato me contó que no le gustaba cerrar en consulta el tamaño del las prótesis. Generalmente, preferia- teniendo clara las expectativas y el estilo de vida de la paciente -, y previo consentimiento informado- llevar al quirófano tres tipos de prótesis y probar insitu cuál o quedaba mejor. De hecho, en mi caso, terminó poniendo un pelin más de lo que en principio pensábamos. El motivo era que, al haber tenido bastante pecho antes, mi bolsillo era grande y, aunque ahora se habia vaciado la glándula mamaria habia que rellenar ese espacio. La solución fue una prótesis que rellenara el hueco superior – totalmente plano- y el resultado, ejecutado de forma submuscular, absolutamente armónica. De hecho, aunque utilice escotes pronunciados, nadie “sospecha” de su total naturalidad. Aún no puedo creer que me haya liberado de las fajas y de los rellenos. Estoy feliz y es cierto que, aunque tuve algún momento de debilidad en el que me planteé dar marcha atrás, ahora no me arrepiento de mi decisión.

No quiero tampoco que se piense que esto fue un camino de rosas. El postoperatorio se hizo realmente lento. Curas cada cuatro dias para hacer un seguimiento de la cicatrización, y dos semanas andando encorvada porque me tiraban y dolian los puntos de la cicatriz abdominal. No podia sostener al mi bebé, y coger un plato del estante de la cocina era un odisea… Además, tuve que llevar una faja que me comprimia desde la rodilla hasta debajo del pecho, con tres niveles de cierre que iba apretando a medida que me deshinchaba. Del pecho, por el contrario, no me enteré, porque no tenia puntos. Y, a pesar de la cicatriz del abdomen- antes tenia los queloides de las cesareas- me vualvo a sentir plenamente identificada con mi cuerpo.