A pesar de ser la segunda intervención quirúrgica más demandada en España, y de contar con más de cuarenta años de historia, a la palabra ‘liposucción’ se siguen asociando una larga lista de incógnitas y mitos. Todos ellos, interrogantes que propagan el desconocimiento sobre este procedimiento quirúrgico hasta llegar a las consultas. El Dr. Mato Ansorena, expone las diez verdades que suelen sorprender en un primer encuentro:

1. 4,5 kilos. Es lo máximo que se pierde tras la intervención.

Es probable que sea el mayor mito sobre esta intervención. No, la liposucción no adelgaza. Es más, es un proceso de remodelación corporal, no de pérdida de peso. “Somos agua en un 90%. La grasa que se extrae deja un espacio que enseguida se rellena con líquido sobrenadante; por lo que incluso, podríamos ganar peso”. La diferencia tras la cirugía, se percibirá más en el espejo que en la báscula. Es por ello, que el paciente idóneo para someterse al procedimiento es aquel que tiene un estilo de vida saludable y no muestra problemas de sobrepeso, pero que sin embargo, acumula grasa en regiones muy localizadas.

2. Si tenía propensión a engordar en una zona, puede migrar a otra.

El número de adipocitos – las células que cumulan grasa- se determinan en el segundo año de vida lo que significa que su número no varía según nuestro peso. La razón por la que engordamos, es que ésas células se expanden. Por lo tanto, si extraemos una cantidad concreta de células de una zona del cuerpo, éstas no volverán a aparecer. Así, la propensión a tener barriguita o algo de cartuchera será historia. Pero eso no significa que no engordemos en otras zonas en las que la grasa sí pueda instalarse. De hecho, si no se corrigen y estimulan comportamientos saludables en la dieta y estilo de vida, engordaremos en otras zonas.

3. Se puede trasladar la grasa de un sitio a otro.

Es una de las tendencias más asentadas de los últimos años. La lipotransferencia -También conocida como Lipo lling- consiste en aprovechar la grasa excedente de una parte del cuerpo, inyectándola en otra zona que tenga menos volumen o proyección. Los lugares más comunes son: glúteos, pómulos, labios y pecho – en ésta última zona el Dr. Mato Ansorena no recomienda hacerlo por su posible incidencia el cáncer de mama- . Es una intervención que no se recomienda en todos los casos, puesto que la grasa inyectada, se reabsorbe hasta en un 40%, siendo sólo recomendable si la grasa de la liposucción previa es suficientemente abundante.

4. Puede hacerse en la papada.

La liposucción submandibular – que es aquella que se ocupa de eliminar la papada- da unos resultados muy satisfactorios. La grasa del cuello y óvalo facial es muy difícil de eliminar con otros métodos. Esta intervención cuenta con la ventaja de ser muy rápida y efectiva. Además de ser la ‘lipo’ más barata.

5. Hasta 6 meses después, el resultado no es totalmente definitivo.

Durante el procedimiento, los tejidos linfáticos -cuyo correcto funcionamiento se encarga de despejar la linfa del organismo- se ven muy perjudicados. Por ello, en el postoperatorio el cuerpo se hincha mucho, surgen numerosos edemas y durezas y la piel aún no se ha retraído para adaptarse a su nuevo contorno. Todos estos achaques, hacen que los resultados de la intervención no sean al cien por cien valorables hasta los seis meses.

6. La grasa de una liposucción se utiliza para mejorar la artritis.

El material succionado durante una liposucción, está repleto de células grasas, que en países como Estado Unidos están empezando a inyectarse para mejorar las molestias ocasionadas por problemas de artritis; especialmente en rodillas y muñecas. Además de mitigar el dolor, se han observado beneficios en la regeneración de los cartílagos.

7. Los resultados dependen mucho de la calidad de la piel.

El grado de elasticidad de la piel, es un factor determinante a la hora de sopesar la intervención. Tras la liposucción, el tejido tiene que adaptarse al nuevo contorno corporal, que dependiendo de la cantidad de colágeno y elastina que genere nuestra piel – bien de forma natural, bien con ayuda de dispositivos y tratamientos médico estéticos- se reposicionará mejor o peor. Otros factores como la pigmentación de la piel son también aspectos a tener en cuenta. La mínima huella que dejan las micro-incisiones que motivan las pequeñas cánulas de extracción, suelen desaparecer más tarde en pieles claras. A su vez, las pieles oscuras, pueden sufrir problemas de hipopigmentación (aclaración) de la zona.

8. Se puede hacer en ‘El Monte de Venus’.

Un aumento de peso descontrolado, puede llegar a generar acúmulos de grasa en la zona del pubis. Ésta también se extrae mediante liposucción, sin generar cicatrices. La intervención está mas demandada de lo que parece y suele ir asociada a otros procesos quirúrgicos de embellecimiento de la zona íntima como la labioplastia, que supone el 1,5% del total de las de Cirugía Estética realizadas en España según SECPRE

9. Si está mal hecha, la liposucción deja “chivatos”.

Cuando se consulta la opinión de un cirujano sobre la posible liposucción de una famosa, recurre con frecuencia a un argumento de ’ojo clínico’ que no falla: la evidencia en la superficie de la piel de hoyuelos e irregularidades. Éstos son producto de la Fibrosis. El término, se usa para denominar las irregularidades dejadas en el contorno, o incluso huecos que son vistos después de una liposucción mal efectuada.

10. El abdomen es la zonas más arriesgada .

Si se tiene precaución y experiencia, los riesgos de una intervención plástica o estética son muy inferiores a cualquier otro procedimiento quirúrgico. Aun así, la liposucción es la intervención que más complicaciones genera. La zona del vientre, al contener órganos especialmente importantes, es más susceptible al riesgo y a que los resultados estéticos no sean los mejores.

Liposucción realizada por el Doctor Mato Ansorena. La comparativa muestra el resultado a los 6 meses.

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