BOTOX: TOXINA BOTULÍNICA TIPO A

A pesar de utilizarse en medicina estética desde 1987, el “botox” no ha perdido un ápice de su vigencia, y es que hablamos de uno de los tratamientos más demandados del mercado a día de hoy. Su capacidad a la hora de corregir las arrugas, gana fieles adeptos a lo largo y ancho de la geografía mundial, y algunas de sus cualidades más desconocidas, como su aplicación para frenar la sudoración excesiva, para tratar las migrañas, o corregir defectos oftalmológicos, convierten a esta proteína en un antídoto inyectable altamente efectivo contra un nutrido listado de problemas. Un tratamiento no invasivo, que además no requiere baja laboral ni social, permitiendo al paciente la incorporación inmediata a su vida cotiana.

En su aplicación médico-estética, el ‘botox’ consigue borrar las arrugas de expresión de entrecejo, frente y patas de gallo, proporcionando un aspecto mucho más joven y afable al rostro. Además su seguridad y comodidad son dos de los factores que lo convierten en uno de los tratamientos estrella de la medicina estética, siendo el tratamiento que más se realizan los médicos especializados.

BOTOXCUADRO DESCRIPTIVO
Duración de la intervención15 minutos
Efectos visibles15 días
Durabilidad4-5 meses
Efecto máximo4-5 semanas
IncorporaciónInmediata

¿Qué es el Botox?

La toxina botulínica tipo A -más conocida como ‘botox’- es una proteína que relaja el músculo en el que se aplica, consiguiendo atenuar considerablemente las arrugas faciales mímicas o “arrugas de expresión”, que se producen a causa de la repetición continuada de los gestos cotidianos, dando como inevitable resultado la rotura de la piel y que además son acentuadas por factores externos como los rayos uva o un inadecuado estilo de vida.

La creencia de que el “botox” es una sustancia que rellena las arrugas es totalmente falsa; lo que consigue es calmar el músculo, para que esos gestos involuntarios y expresiones no dejen marca, acabando de esta manera con las arrugas de expresión.

Otro mito fraudulento sobre el botox, es que éste es peligroso porque se trata de una toxina. Nada más lejos de la realidad.

El ‘botox’, en su dimensión médico-estética se diluye hasta resultar inofensiva y altamente beneficiosa para tratar con éxito todas las contracciones musculares que terminan provocando nuestras ineludibles arrugas.

¿Cómo se aplica el Botox?

La aplicación del Botox o toxina botulínica tipo A es altamente segura, gracias a la mínima dosis diluida que se utiliza en su aplicación estética. Pero, a pesar de que ésta no implica ningún riesgo- o éste es mínimo- requiere un manejo técnico minuciosos llevado a cabo por profesionales cualificados, que cuenten con una dilatada trayectoria profesional para garantizar resultados sobresalientes, fiables y duraderos.

En clínicas Mato-Ansorena International, prestamos especial atención a este requerimiento, trazando un protocolo a medida que se adecue a las necesidades de cada rostro:

  • Primero, se hace un estudio de la mímica del paciente -para delimitar las zonas en las que se ha de pinchar-
  • y a continuación se trabaja en el músculo indicado a través de micro inyecciones de calibre muy fino y por ello prácticamente indoloras, que consiguen disminuir, sin bloquear, los movimientos que provoca la arruga.

Es importante señalar, que cada zona tratada exige una técnica concreta, donde el conocimiento de la anatomía facial se torna una obligación categórica a la hora de evitar asimetrías, caídas de párpado y otros problemas derivados del mal uso del ‘botox’. De ahí la importancia de ponerse en manos de médicos de prestigio.

¿Qué zonas trata?

El ‘botox’ se aplica principalmente en el tercio superior del rostro; frente, entrecejo, patas de gallo y en ocasiones las arrugas “Bunny”, que aparecen en los costados de la nariz. Puede aplicarse en otras zonas, pero siempre en casos muy puntuales en los que el paciente lo necesite. Es también un fuerte remedio contra la sudoración excesiva que produce el organismo.

¿Qué soluciona?

Lejos de ser, tan sólo, una potente sustancia anti-arrugas, la toxina botulínica tipo A, empezó a usarse en medicina en 1977 , para una década más tarde, comenzar a normalizarse su uso en medicina estética.

Se trata de una sustancia tan versátil como práctica, ya que según su aplicación, permite tratar un amplio género de problemas; puede utilizarse para controlar la hiperhidrosis (sudoración excesiva) en axilas, piel o palmas de la mano, trata de forma efectiva el bruxismo así como los extravíos oculares, es un aliado estupendo contra las migrañas crónicas, e incluso acaba con los problemas de incontinencia urinaria.

Resultados y duración

Si se realiza con una técnica perfilada, cuidadosa y perfeccionista, el tratamiento de las arrugas con ‘bótox’, devuelve al rostro su necesaria dosis de juventud aportando un aspecto más terso y luminoso a la piel, y siempre con una acabado natural; una de las señas estéticas de nuestro equipo médico. Uno de los miedos más extendidos en torno al ‘botox’, es el de perder la expresión facial, pero siempre que la técnica se realice por un médico con experiencia, utilizando las dosis adecuadas en los lugares precisos, ese riego es inexistente, siendo más bien una consecuencia del mal uso que en ocasiones se hace del ‘botox’.

El efecto del ‘botox’, no es inmediato; en la frente comienza a exhibir resultados a las 72 horas, en las patas de gallo, a los 12 días y en el entrecejo a los 15 días aproximadamente. Sin embargo, el resultado definitivo siempre habrá que valorarlo a partir de las dos semanas, momento en el que es necesario acudir a una revisión médica, para valorar en conjunto el tratamiento y realizar un algún retoque si fuese necesario. Sus máximos efectos se experimentan en la cuarta y quinta semana y éstos duran entre 4 y 6 meses.

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE EL BOTOX

¿Es peligroso el ‘botox’?

Totalmente falso, apenas se describen efectos secundarios en un 1% de los pacientes y la mayor parte son leves (algún hematoma pequeño que cede en unos días, o cefaleas que duran unos pocos días y ceden con un anti-inflamatorio de uso común) y en su totalidad, son transitorios y ceden por completo. Es por eso por lo que hay una alta tasa de pacientes que se lo aplican periódicamente siendo también, el tratamiento médico-estético facial más popular entre los propios médicos que practican medicina estética. El uso de ‘botox’ en otras especialidades médicas como la oftalmología o la neurología -que además emplean dosis mucho más altas de la toxina, si se comparan con las que se usan en medicina estética- avalan la seguridad del tratamiento. La única precaución que hay que tomar es dejar pasar al menos 4 meses desde la anterior aplicación, con el fin de prevenir el desarrollo de anticuerpos que podrían provocar una disminución del efecto de la proteína.

¿Tiene “efecto rebote”?

No, la creencia de que una vez que cede el efecto de la toxina botulínica, la zona va a presentar peor aspecto o más arrugas que antes del tratamiento, es un mito totalmente falso. Al contrario, el empleo de la toxina botulínica tiene un efecto preventivo, puesto que, si relajamos una zona durante unos 4-6 meses (que suele ser la duración media de la toxina botulínica empleada con fines estéticos), menos y más tarde se van a volver a marcar o a generar las arrugas de dicha zona. De hecho, la aplicación espaciada de ‘botox’ cada cuatro mese, pueden incluso a

¿Podemos obtener los mismos resultados con tratamientos tópicos, cremas, mascarillas o electroporando principios activos antienvejecimiento?

Es un mito ya que, aunque es cierto que existen formulaciones de carácter tópico que pueden hidratar, nutrir e incluso mejorar el aspecto de la piel y ayudarnos a retrasar algunos signos de envejecimiento, como por ejemplo las manchas, no van a conseguir el efecto inmediato y profundo sobre las arrugas de expresión, puesto que no se trata de una técnica superficial, sino intramuscular.

¿El tratamiento con ‘botox’, desnaturaliza la expresión?

Siempre que el tratamiento la realice un médico con experiencia, utilizando las dosis adecuadas en los lugares precisos no se va a perder la expresión y precisamente lo que se busca es la naturalidad. Se trata de una proteína que relaja temporalmente el músculo y no debemos olvidar que es una técnica para el tratamiento de arrugas de expresión, es decir, fundamentalmente se emplea en entrecejo y/o frente y/o la zona de las patas de gallo, pudiendo tener algunas otras aplicaciones faciales muy puntuales y personalizadas.