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Hemos de saber que es tan importante ponerse en manos de un profesional cualificado en cirugía de injertos capilares y con experiencia, así como los cuidados preoperatorios y postoperatorios de esta intervención.

Al decidirnos a realizar una intervención de  injerto capilar, buscamos lógicamente obtener los mejores resultados posibles. Actualmente, las técnicas y los procedimientos han avanzado mucho de forma que los resultados suelen ser óptimos. De cualquier forma, debemos tener muy en cuenta que hay que  tener algunos cuidados, tanto antes como después de la intervención, para conseguir los resultados esperados.

Antes de la intervención

Los ciudados antes de la intervención comienzan una o dos semanas antes del procedimiento. En este tiempo, no debemos tomar ninguna clase de antiinflamatorios, aspirinas o seguir algún tratamiento anticoagulante.

Además, antes de un proceso de injerto capilar, se debe beber abundante agua, sobre todo el día anterior, para mantener el cuerpo hidratado.

Es fundamental que los días previos no se consuma nada de alcohol. Tampoco estarán recomendadas las bebidas que contengan cafeína o algún otro estimulante.

Tampoco es aconsejable fumar, ya que puede ser una causa de infección, provocando mayores cicatrices o sacrificando la supervivencia de los injertos. Por último, el día de la operación, se debe lavar el pelo con un champú normal, evitando utilizar cualquier otro producto.

Después de la intervención

¿Y después del trasplante capilar? ¿Qué hacemos? Una vez que haya terminado la intervención, comienza una fase delicada en la que se debe ser muy cuidadoso. Es fundamental no tocar la zona receptora de los injertos, ya que estará sensible y necesitaremos dejarla reposar.

Durante los primeros días, se debe evitar tomar aspirinas o alcohol. Del mismo modo, no se puede realizar ningún tipo de esfuerzo físico o deporte en la siguiente semana.

Es importante que no se incline la cabeza hacia delante, ya que podría causar algún episodio de sangrado. También está totalmente prohibida la exposición solar en el siguiente mes. Siempre que se pueda, se debe cubrir nuestra cabeza con una gorra. Lógicamente, tampoco se puede acudir a saunas, o bañarse en playas o piscinas. Para terminar, lo mejor será dormir boca arriba, procurando que la cabeza se encuentre más elevada.