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Cirugía y medicina estética para pacientes con cáncer. Más allá de la reconstrucción mamaria.

La cirugía y medicina estética son un gran aliado en los pacientes con cáncer. Realizan doble función: mejorar la apariencia física y psicológica del paciente tras someterse a intervenciones, quimioterapia y radioterapia. El  objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente. Además de la reconstrucción mamaria, existen otros tratamientos indicados para paliar los efectos secundarios.

reconstrucción mamaria

Cirugía estética para pacientes con cáncer

– Cirugía preventiva

El Dr. Mato Ansorena es el director de la Asociación Española para la Prevención del Cáncer de Mama. Su objetivo es realizar una mastectomía subcutánea preventiva en aquellos pacientes que tienen antecedentes familiares con cáncer de mama y así reducir el riesgo de que sufran esta patología.

El número de pacientes fallecidos por cáncer de mama diagnosticado de forma tardía asciende a 29.000 al año.  Además, 1 de cada 8 personas tienen riesgo de padecer este tipo de tumor.

Con la mastectomía subcutánea preventiva conseguimos prevenir  un 90% de  los casos de cáncer de mama genéticos, evitando los ciclos de quimioterapia y radioterapia y la mastectomía radical. Con la mastectomía subcutánea preventiva no se pierde el pecho ni el pezón.

– Cirugía postoperatoria

Si se ha padecido cáncer de mama y los médicos han visto necesario realizar una mastectomía, la cirugía plástica es la mejor opción para la reconstrucción mamaria e incluso mejorar la forma y tamaño del pecho.

Si se ha sufrido una pérdida de peso considerable, la abdominoplastia, la liposucción… serán perfectas para recuperar la figura.

 

Medicina estética para pacientes con cáncer

– Tratamientos preventivos

Las primeras secuelas tras someterse a tratamientos, como la quimioterapia, es notar la piel reseca, deshidrata, envejecida, con otro tono, erupciones, manchas… Para paliar estos síntomas, podemos someternos a procedimientos médico estéticos durante el tratamiento. Si bien es cierto, el doctor tendrá que valorar cada caso individual.

– Tratamientos postoperatorios

Tras finalizar el tratamiento oncológico por completo, se puede hacer un programa personalizado con diferentes tratamientos de medicina estética para una mejora integral de todas las zonas afectadas durante las sesiones de quimioterapia y radioterapia. También hay que incluir tratamientos para eliminar o minimizar las cicatrices postoperatorias.

Un aliado perfecto para mejorar el aspecto del paciente es el ácido hialurónico, pues con él trataremos las arrugas, el volumen del rostro, el aspecto envejecido,  la hidratación, las cicatrices, la sequedad vaginal… Este componente tiene acción regenerativa, cicatrizante, antiinflamatoria y protectora frente a las bacterias, así como su capacidad para absorber el agua.

Si tras los tratamientos oncológicos no conseguimos recuperar el pelo en su totalidad, es posible realizar un injerto capilar tanto en la cabeza como en las cejas si el paciente tiene una zona donante óptima para el trasplante.

Podemos realizar otros muchos tratamientos en función de las zonas a mejorar que desee el paciente. Por ejemplo, si se tienen problemas circulatorios y aparecen varices, podemos eliminarlas.  Mediante masajes faciales y corporales, vitaminas…podemos mejorar la apariencia de la piel. También hay diferentes técnicas para devolver la elasticidad a la piel si se ha experimentado una pérdida de peso , por ejemplo: mesoterapia, presoterapia...

 

En las Clínicas Mato Ansorena encontrarás todo el apoyo y asesoramiento médico necesario para que una vez superada la enfermedad no queden secuelas físicas. Si deseas una consulta personal con el Dr. Mato Ansorena (especializado en cirugía preventiva e injerto capilar con más de 30 años de experiencia)  o con su equipo médico, haz clic aquí. ¡Estaremos encantados de atenderte!

mastectomía subcutánea
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¿Debo hacerme la mastectomía subcutánea para prevenir el cáncer de mama?

En 2018 se diagnosticaron 32.825 nuevos casos de cáncer de mama, según datos de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (AECC), lo que supone un 30 por ciento de aumento desde 2012 (25.215 nuevos casos diagnosticados). Por ello, cada vez más mujeres recurren a la mastectomía subcutánea de prevención, lo que supone no perder el pecho y reducir las probabilidad de padecer cáncer de mama.

Cada 15 segundos en algún lugar del mundo, una mujer es diagnosticada de un cáncer de mama. Según los últimos datos disponibles de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2017 fallecieron 6.573 mujeres a causa del cáncer de mama. Según los datos de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer (AECC), en 2018 se diagnosticaron 32.825 nuevos casos de cáncer de mama.

Los costes del tratamiento de cáncer de mama en España difieren según su estadio clínico. Siguiendo un estudio realizado en 2010 en el Sistema Vasco de Salud (Osakidetxa), el coste inicial fue de 9.838 € en el estadío 0, de 17.273 € en el I, de 22.145 € en el II y de 28.776 € en el III.

En cuanto al coste de seguimiento anual fue de 172 € en el estadío 0, de 908 € en el I, de 994 € en el II y de 1.166 € en el III. El coste anual del estadío IV fue de 17.879 €, siendo el componente de mayor coste la quimioterapia. Los dos determinantes principales del coste total del cáncer de mama son el tratamiento inicial de los estadíos I a III y el coste del estadío IV alcanzando este último los 50.061 € por paciente.

Para prevenirlo se puede realizar una mastectomía subcutánea. La mastectomía subcutánea de prevención es una técnica quirúrgica no mutilante, que consiste en la extirpación de entre el 90 por ciento y el 80 por ciento del tejido mamario, con el que se previene la aparición del cáncer mama en un 90 por ciento de los casos. Esta cirugía supondría un coste mucho menor que cualquier otro tratamiento.

En principio, los casos más claros para someterse a esta cirugía serían los que han dado positivo en los genes BRCA1 y BRCA2, que tienen un 80 por ciento de posibilidades de desarrollar la enfermedad. En el resto de casos, la indicación está en discusión.

“Valorar en cada caso la mastectomía subcutánea no solo es una oportunidad para la supervivencia de un número de mujeres, si no casi una obligación desde el punto de vista de la eficiencia en la gestión de los recursos destinados a Sanidad”, ha subrayado el cirujano plástico Javier Mato Ansorena.

Para Mato Ansorena, hay otros factores de riesgo como la ausencia de lactancia (mujeres noníparas), la menarquía precoz y menopausia precoz, los tratamientos hormonales sustitutivos, el sometimiento a radiación o ciertas enfermedades benignas de la mama, que son detonantes conocidos de este tipo de cáncer. Es decir, aplicar una mastectomía subcutánea debe valorarse cada caso y no es feudo exclusivo de las portadoras de genes peligrosos. “Lo que debe prevalecer, ante todo, es el deseo de la paciente”, ha indicado.

Otro factor de confusión en la aplicación de esta técnica se debe a ignorar qué es y qué supone. En el caso de la subcutánea de prevención solo se realiza un vaciado del tejido mamario potencialmente peligroso y se sustituye por una prótesis. La única señal visible de la operación es una cicatriz de unos cinco centímetros.

Si además la intervención la realiza un cirujano plástico, indica el doctor, el pecho queda “embellecido y perfecto” porque durante la cirugía se puede aumentar su volumen o corregir asimetrías y forma. “Mi intención con esta técnica quirúgica es prevenir el cáncer, pero procurando que cada mujer sienta que su feminidad está intacta”, ha asegurado el Mato Ansorena.

Mastectomía subcutánea: un tratamiento de “lujo”

En cualquier caso, el tratamiento no está al alcance de cualquiera en España, puesto que la sanidad pública los aplica de forma muy restrictiva. Según los datos de la AECC, el acceso es aún más complicado para aquellas mujeres con pocos recursos. La AECC estima que un 16 por ciento de las mujeres que fueron diagnosticadas de cáncer de mama en España durante 2017 tenía situación de riesgo socioeconómico en el momento del diagnóstico.

Esto significa que, para unas 4.223 mujeres en edad laboral, el cáncr supone un serio agravante a su situación socioeconómica previa. Ya sea por estar sin empleo (2.030 mujeres), ser autónoma (1.252 ) o disponer de bajos ingresos (941 trabajadoras por cuenta ajena con rentas inferiores al SMI ).

A esta situación se suma que, además de contar con bajos ingresos, las mujeres afectadas también tienen que asumir unos 150 euros al mes de gastos derviados de la enfermedad. Para evitarlo, la Asociación de Prevención Quirúrgica del Cáncer de Mama fundada por el doctor Mato Ansorena pretende ayudar a las mujeres sin recursos económicos suficientes, pero con claras intenciones de padecer cáncer de pecho, a operarse asumiendo solo el coste de quirófano.

“La cirugía plástica es una herramienta para mejorar la vida de las personas; su democratización es absolutamente necesaria para construir una sociedad, no sólo más sana, sino también más feliz”, ha finalizado Mato Ansorena.

 

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